La cinematografía del estómago ya es una realidad
La radiología consigue captar imágenes en movimiento

La radiografía instantánea señaló, a raíz de su reciente aparición, la posibilidad de llegar a la cinematografía de los órganos dotados de movimiento. Esto que entonces sólo se pensó, lo acaba de realizar Rieder respecto del estómago. Esta posibilidad ya se intentó por Macintyre (cinematografía del movimiento de la rodilla, 1897), Levy-Dorn (1905) y Kohler (1907), pero en estos experimentos sólo se obtuvieron clichés de algunas fases de los movinientos sin ningún resultado práctico.

Rieder, de Munich, Rosenthal, Kaestle y Hartung han logrado observar resultados satisfactorios en la cinematografía de los movimientos articulares. Rieder, por último, emprendió sus trabajos con la cinematografía del estómago. Con este fin ha construido un aparato complicado que permite un cambio automático de las películas para obtener en un segundo cuatro fotografías separadas, las cuales se impresionan, por tanto, en una fracción de segundo. Así como todavía no se ha podido realizar la cinematografía cardíaca por falta de rapidez, sí ha sido suficiente para obtener la del estómago, en el cual la onda contráctil durante la digestión viene a tardar unos 22 segundos. En este período de tiempo se recogen de 12 a 13 instantáneas con el auxilio de cartulinas de reforzamiento, en tamaño de 18 por 24.
Previamente se prepara al enfermo con una comida compuesta de 300 gramos de sémola, 50 gramos de carbonato de bismuto o 75 gramos de contrastina. La radiografía se obtiene durante una pausa respiratoria que debe efectuar el paciente, con el fin de separar todo movimiento del diafragma. Los resultados obtenidos de la biorradiografía han demostrado que las ideas actuales sobre los procesos de movimiento del estómago durante la digestión no son exactos. Se ha mostrado que todo el contenido del antrum no se vacía en el intestino delgado, sino solamente una pequeña parte, en tanto que la cantidad mayor refluye otra vez en el estómago, donde se mezcla de nuevo.

Desde el punto de vista clínico, Hartung ha tenido ocasión de estudiar un caso en el que el diagnóstico de cáncer se sospechó pero no se afirmó. Sometido el paciente al método biorradiográfico, pudo verse la onda de las paredes del estómago en forma normal hasta la proximidad del píloro, en cuyo punto un obstáculo se oponía, de forma que la porción pilórica del estómago permanecía fija, inmóvil. La autopsia comprobó la presencia del tumor canceroso en esta porción del estómago.